
Últimamente han aparecido diversos autores, couches y psicólogos que han difundido el concepto de “dependencia emocional” en las redes sociales y en el mundo.
No se trata de una moda, más bien es un problema que afecta profundamente a muchas personas en sus relaciones.
Puede darse en relaciones familiares, amistosas o de pareja. Este último caso es el más frecuente y es uno de los principales motivos de consulta psicológica hoy en día.
Es tan frecuente como la depresión o la ansiedad, y es en muchos casos, la causa de las dos anteriores pero, aun así ¿por qué es tan desconocida?
La dependencia emocional ha existido siempre pero no éramos capaces de identificarla como tal debido a las innumerables creencias falsas e irracionales que se han creado en torno al tema del “amor romántico”.
Creencias que nos llevan a cometer grandes errores en nuestras relaciones pero sobretodo que nos llevan a normalizar el sufrimiento como parte del “amor”.
Hemos aceptado social e irracionalmente ideas tales como: “el amor todo lo puede”, “hay que luchar por el amor”, “en el amor se sufre”, “hasta que la muerte nos separe”, “y vivieron felices para siempre”, “y vivieron felices y comieron perdices”, “si lo amás no lo dejes ir”, etc.

¿Qué es la dependencia emocional?
Partiendo de la base de que el “buen amor” o “amor sano” debería hacernos sentir bien, ayudarnos a crecer, a ser mejores y a construir, podemos definir la dependencia como lo opuesto.
La dependencia es tóxica, es totalmente lo contrario al amor, es la destrucción, el desgaste, anulación del ser.
Para entender un poco más acerca de la dependencia emocional voy a citar la explicación de la psicóloga española Silvia Congost, especialista en este tema y autora del libro “Cuando amar demasiado es depender”.
Ella afirma que crecemos con una idea irracional de lo que es el amor y las relaciones de pareja, creemos que es un estado fantástico y maravilloso que siempre tiene un final feliz.
Además la sociedad no nos enseña a pensar de manera racional en el amor. No nos enseñan en qué momentos hay que poner límites, ni a tener en claro lo que no debemos estar dispuestos a aceptar o negociar en una relación.
Silvia define la dependencia emocional como la incapacidad de renunciar a una relación en aquellos casos en el que sí o sí habría que renunciar y enumera 3 casos como los “innegociables”.

3 casos innegociables a la hora de terminar una relación
1- Si ya no te quieren.
En el caso de que ya no te quieran y te lo digan o que te digan que te quieren pero la forma de actuar de esa persona no concuerda con lo que dice y te das cuenta de que no te quiere.
Por ejemplo si hay infidelidades, te miente o te oculta cosas, te trata con indiferencia, te maltrata, te desprecia, etc.
2- Si tu autorrealización se ve obstaculizada.
Sucede cuando por estar al lado de tu pareja vos no crecés como persona o no podés ser la persona que vos quisieras ser.
Vas perdiéndote a vos misma, a la persona que eras y pueden pasar muchísimos años así.
Puede ser por miedo a perder a tu pareja o porque él o ella te va manipulando y sin querer vas dejando de ser quien sos, te vas sintiendo cada vez menos realizada y menos feliz.
Si no te sentís aceptada por tu pareja no tiene sentido continuar.
3– Si el hecho de estar con esa persona vulnera tus principios y tus derechos.
Son los típicos casos en donde hay maltrato psicológico, emocional y/o físico, en los que por ejemplo se deteriora tu autoestima, te faltan el respeto y perdés tu dignidad.
Cuando alguien nos denigra o nos humilla deberíamos cortar la relación de inmediato, sin esperar a que eso cambie.
Si damos la posibilidad del cambio entramos en un círculo vicioso en donde uno promete que no se va a volver a repetir pero su forma de actuar ya es parte de su conducta habitual.
Si la persona fuera de verdad respetuosa nunca lo haría y si lo hace se sentiría fatal inmediatamente.
Continuar en esa relación pone en peligro nuestra felicidad, nuestros sentimientos y nuestra integridad.

¿Cuáles son las causas de la dependencia emocional?
La causa principal según Silvia Congost es la falta de autoestima.
Es muy común que se den casos de dependencia cuando uno tiene un mal autoconcepto o una mala autoimagen.
Se da en personas inseguras, que no se gustan a sí mismas, que no se sienten suficientemente valiosas , capaces o fuertes.
Cuando este tipo de personas encuentran a alguien que se queda con ellas, aunque las haga sentir mucho peor, sentirán miedo a perder a su pareja y tendrán miedo a quedarse solas porque piensan que no encontrarán a nadie más que las quiera y que las elija, o peor aún, piensan que no habrá nadie más que se fije en ellas.
Cuando encuentran a alguien que se queda con ellas se aferran y se quedan atrapadas pensando en que menos mal que encontraron a alguien que sí las quiere.
La idea de perder a esa persona las aterra y de esa forma comienzan a tolerar cualquier cosa y a permitir sin límites, hasta que al final las cosas que suceden y les hacen daño se les hace costumbre o las ven como algo normal, algo que no es tan raro y se pierden a sí mismos.
Cuando uno tiene buena autoestima y sabe lo que no va permitir o tolerar bajo ningún punto de vista pone límites y si es necesario se aleja.
El tema de la dependencia emocional es complejo y hay mucho por aprender para no caer en relaciones tóxicas que nos quitan la felicidad por eso vamos a seguir hablando sobre esto.
No te pierdas la segunda parte del post donde te voy a contar cómo podés detectar si dependés emocionalmente de tu pareja y cómo salir de una relación tóxica para dejar de depender.
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Excelente s e interesantes temas.
Muchas gracias Bella!!! Un abrazo 🙂
Nunca es tarde para despertar.Es cierto no nos damos cuenta que .tenemos dependencia emocional en varias situaciones no solo con nuestra pareja.
Claro, la dependencia emocional puede darse con persona, mascota e incluso cosas. Sólo hay que prestar atención para hacernos conscientes de esos apegos que nos limitan y a veces nos hacen sufrir.